Manifiesto “El Abrazo”

Nos necesitamos todas, todos. No tenemos derecho a olvidar la fraternidad entre compañeros y compañeras, ni nos podemos permitir que el campo de la esperanza sea a la vez un campo de batalla entre facciones. Tenemos derecho a ser ingenuos en nuestra organización, a sentirnos en un territorio protector y al abrigo de otras disputas que no sean las que hemos emprendido para cambiar nuestro país. Toda la inteligencia política, toda la astucia, vertámosla en el combate contra los poderosos que están saqueando nuestra patria. Y que la retaguardia sea el espacio en el que nos pertrechamos, cargamos pilas, nos armamos del valor que nos da el sentirnos entre verdaderos compañeros y compañeras.

Podemos nació de parto prematuro, azuzado por las urgencias de la Historia, como un gigante imaginario de pies de barro en su articulación social. Nos merecemos reconstituir la organización, entablar esta vez un verdadero proceso constituyente en el que se edifique un orden interno en el que quepan y se sientan a gusto todas las personas que quieran echar una mano en la dura tarea de plantar cara al régimen oligárquico en representación de nuestro pueblo. Es preciso que la II Asamblea Ciudadana Estatal de Podemos sea un punto de reencuentro y reconstrucción con los aportes de toda la buena gente que llevamos poco más de dos años dando la cara y el tiempo de nuestras vidas por este proyecto. No es el momento de entablar combate y que unos ganen y otros pierdan. Hay que esforzarse en una dinámica constituyente, que consiste, como no puede ser de otra forma, en ganar todos perdiendo también todos un poco. Es la hora de los consensos sin urgencias ni órdagos, de la reconciliación con autocrítica, del trabajo colectivo y fraternal para armar un instrumento verdaderamente a la altura del momento histórico. Si unos ganan y otros pierden y no se abre la posibilidad del acuerdo constituyente, Podemos vivirá, como ha sucedido hasta el momento, en permanente crisis interna, en un entorno competitivo devastador para la ilusión que necesitamos las buenas gentes de este país para poder intervenir en la Historia.

Por eso queremos que la II Asamblea Ciudadana Estatal de Podemos sea recordada como la del abrazo. Para ello hay que dirigir las deliberaciones y el debate organizativo a la consecución de grandes acuerdos cimentados en todo lo que nos une, que no es poco, y cediendo todos en lo que nos separa, que es mucho menos si expurgamos las cosas personales que a nadie interesan. Nos merecemos una asamblea llevada con sabiduría política, destinada a cuidar y fortalecer a nuestra gente, para regenerar un espacio político acogedor desde el que trabajar juntos en la reconstrucción de sociedad para articular la resistencia.

Lo mejor es enemigo de lo bueno. La construcción organizativa siempre tendrá que hacer concesiones al hecho de que las huestes de Podemos somos voluntarias y la retribución, cero. La estrategia política tendrá que ser pensada entre todos y todas, acordada, en la medida de lo posible, buscando la integración que se pueda de cuantos aportes interesantes haya. Y siempre en un entorno inclusivo y de colaboración. La última palabra la tienen los inscritos e inscritas, pero en la mano de las cabezas visibles está operar con generosidad y sensatez para ofrecernos lo que verdaderamente esperamos: un acuerdo profundo, fuerte, constituyente.

En Vistalegre II tenemos que asistir a la escenificación del abrazo. Tendrá que fraguarse con el trabajo previo de verdaderos equipos negociadores con voluntad de llegar a acuerdos duraderos. Necesitamos volver a sonreír, a encarnar la esperanza que tanta gente de todo el planeta ha puesto en nosotros y nosotras en estas circunstancias turbias y desalentadoras. Necesitamos un abrazo fuerte y fraternal que nos llene de alegría y ganas para seguir adelante.

Sí se puede. Diciembre de 2016.